Gruyere viejo (en Madrid)

Como seguramente habéis observado, en recientes semanas parte del equipo «Comounqueso» se fue de viaje a Suiza para comer fondues, raclettes, quesos y chocolates (todo en plural) y en general pasarlo en grande. Pero no os preocupéis, mientras tanto un servidor se quedo en Madrid para apoyar a los negocios locales.

Y así fue, con la compra de una divertida tabla de quesos en Bon Fromage, pero algo en el subconsciente me traicionó y uno de ellos fue este gran queso Suizo.

Y es un gran queso, sin ninguna duda. El queso Gruyere es de larga tradicion (desde 1115 por favor) y comparte familia con los otros grandes quesos de vacas alpinos de Beaufort, Jura, y el gran Comte. Es de leche 100% de vaca, de pasta prensada y cocida y tiene una edad minima de 80 dias pero, en este caso, de mucho mas – hasta cuatro años.

Pero sobre todo es grande por sus aromas, sus sabores y textura, con recuerdos a nueces y otros frutos secos, salino y sabroso y una textura firme pero suave.

Un autentico quesazo (y mejor que en casa no se esta en ningún sitio!)

Recordando Suiza

Tanto disfrutamos de Suiza y sus quesos que, para llevar mejor la vuelta, nos trajimos una tablita para disfrutar en familia.

Hemos empezado con un queso de vaca de Chäs-Fritz, seco y algo terroso. Recuerda a los appenzaller, pero más perfumado. Nos ha conquistado desde el primer momento.

Hemos seguido con el Rosalikäse, otro queso de vaca pero esta vez con romero en la corteza. La textura del queso es más mantequillosa y su sabor ligeramente mohoso. Llama la atención el contraste entre el suave perfume del romero y la cremosidad del queso.

Hemos acabado con un Ziegenperle literalmente «perla de cabra». El nombre está muy bien elegido porque tiene un color blanco intenso y es un queso 100% de leche de cabra. Nos ha encantado su sabor intenso, incluso picante en boca, pero muy equilibrado, ácido y a la vez muy aromático.

¡Una buena forma de compartir con la familia un poco de nuestra experiencia en suiza!

Viaje al país de la fondue (y la raclette)

Este fin de semana hemos tenido la oportunidad de viajar a Zúrich. Además de los muchos atractivos de esta ciudad, hemos disfrutado como nunca de sus platos más queseros.

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El primer día fuimos a un sitio clásico, recomendado en todas las guías: Swiss Chuchi. Cuentan también con un hotel y desde una de sus terrazas asoma la vaca Heidi (no nos pudimos resistir a hacerle una foto).

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Centrándonos en lo importante: optamos por empezar el viaje con una raclette y nos decantamos por la clásica, para centrarnos en saborear el queso al máximo. La sirven con patatas, en bolsitas como la de la foto que mantienen el calor. En el plato, además del queso en lonchas, listo para derretirlo en la raclette, había champiñones, tomates, maíz, un poco de pera, y pepinillos y cebolletas en vinagre.

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La verdad es que no nos defraudó y, por supuesto, ¡no quedó ni media loncha de queso en el plato!

El segundo día llegó la esperada fondue, sin duda uno de nuestros platos favoritos. Era la primera vez que teníamos oportunidad de probarla en Suiza, así que nos dejamos aconsejar por una amiga que está viviendo allí y fuimos a Le Dézaley.

Logo_LeDezaley_pOptamos por probar la fondue con trufa y la normal y la verdad es que estaban sencillamente espectaculares.
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Esta vez tenemos que confesar que las raciones sí nos superaron un poco y no fuimos capaces de terminar la fondue normal (que pedimos para tres personas y tenía un tamaño considerable).

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Sin duda, ¡Suiza es un destino obligado para cualquier amante del queso! Y vosotros, ¿qué otros destinos queseros recomendaríais?

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