Helado de mascarpone con higos, de Cacao Sampaka

La vida puede ser maravillosa: estar en Madrid, en verano, con un helado, de queso …

Riquísimo este cucurucho de Cacao Sampaka, desde luego, cremoso hasta el punto de lujo, pero si alguna queja tuviéramos sería el predominio del sabor a higos frente al queso. Claro está que el mascarpone es un queso muy delicado …

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Moho Blanco, de Suerte Ampanera

Moho Blanco es un queso de cabra ecológica de Madrid (Colmenar el Viejo) y fue el campeón nacional de quesos de España en 2011.

Es exquisito: una textura cremosa y un paladar elegante pero con sugerencias de acidez, salinidad, hierbas aromáticas y mantequilla. Y todo perfectamente equilibrado: un lujo sutil y sugerente.

El helado de idiazabal de Fernando Saenz

Por el momento, este bola, que tomamos de postre (con unos cuantas mas) en el Escaparate del Mercado Vallehermoso, es el mejor helado de queso que hemos probado.

En realidad no se espera menos. Viene con la marca de Fernando Saenz, el maestro heladero de Logroño conocido como el Chef del Frio. Ademas, es de Idiazabal, con su marcado sabor a queso dulce ahumado que funciona tan bien en los dulces.

Pero aun así, su exquisitez sorprende. Sabroso, dulce, cremoso y mantecoso y todo en su perfecto medida. Realmente sensacional.

¡Viva el helado! ¡Viva el queso! ¡Viva el Chef del Frío!

Helado de ricotta con higos caramelizados en Gelateria Romana

La Ricotta, o requesón, es un queso hecho aprovechando del suero lácteo que queda atrás en la elaboración de quesos de pasta blanda. Es de color blanco, sabor suave y textura blanda y es un ingrediente clave de todo tipo de platos italianos, desde el relleno de los ravioli al rey de los postres.

Y que bueno está el gelato de ricotta. Hecho de ricotta, nata y azúcar, tiene una textura como una tarta de queso meloso, una nata con espíritu de queso.

Esta versión, con higos caramelizados, la probamos en Gelateria Romana, y no será la última …

Comte (de 24 meses)

Otro queso clásico francés, de leche de vacas alimentadas con la hierba semi alpina (o su heno) de la región de Jura, en la región mas oriental de Francia, entre Borgoña y Suiza. Se elabora en enormes ruedas – que pueden pesar hasta 40 kilos (originariamente una forma de guardar el leche remanente para el invierno) por pequeños artesanos llamados “fruitières”. Suelen ser madurados durante 4-6 meses, pero los quesos “de excepción” pueden llegar a los 36 meses.

Aqui tenemos uno de dichos quesos de excepción – de 24 meses de maduración – y podemos confirmar que el resultado es un espectáculo alpino en nariz y boca: notas vegetales de la hierba y pequeños flores del pasto compiten con sabores de nueces y pan de pueblo – como una bocata de pasto –  con una salinidad fina que le hace muy sabrosa.

¡Vivan les fruitières!