¡Raclette!

Un fin de semana en Bruselas en casa de amigos – y sabes que son amigos de verdad cuando te preguntan si apetece un raclette. ¡Desde luego que si!

Hay que decir que paseando por Bruselas se nos habían puesto los dientes largos: nos han tentado con quesos de todo tipo y la resistencia ha sido dura. ¡Hasta en las carnicerías hay quesos!

Así que sacamos la maquina, cortamos el queso y a disfrutar. Raclette y raclette trufado – quesos de pura leche de vaca de pastos alpinos con sabores de hierba fresca y, en el trufado, con ese toque de sotobosque tan especial.

Y si el queso esta rico de por si, no veas lo bueno que esta fundido, liquido, burbujeante y tostado. ¡Fantástico!

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Gruyere viejo (en Madrid)

Como seguramente habéis observado, en recientes semanas parte del equipo “Comounqueso” se fue de viaje a Suiza para comer fondues, raclettes, quesos y chocolates (todo en plural) y en general pasarlo en grande. Pero no os preocupéis, mientras tanto un servidor se quedo en Madrid para apoyar a los negocios locales.

Y así fue, con la compra de una divertida tabla de quesos en Bon Fromage, pero algo en el subconsciente me traicionó y uno de ellos fue este gran queso Suizo.

Y es un gran queso, sin ninguna duda. El queso Gruyere es de larga tradicion (desde 1115 por favor) y comparte familia con los otros grandes quesos de vacas alpinos de Beaufort, Jura, y el gran Comte. Es de leche 100% de vaca, de pasta prensada y cocida y tiene una edad minima de 80 dias pero, en este caso, de mucho mas – hasta cuatro años.

Pero sobre todo es grande por sus aromas, sus sabores y textura, con recuerdos a nueces y otros frutos secos, salino y sabroso y una textura firme pero suave.

Un autentico quesazo (y mejor que en casa no se esta en ningún sitio!)

Una semana en tartas de queso

Tres tartas de queso de lujo en una sola semana: y cada cual mejor.

Empezamos con la magnifica tarta hecha de la receta de Cañadio en Restaurante la Primera (Gran Via 1, Madrid). En realidad hemos de confesar que fue una tarta por sorpresa: empezamos con una ensalada verde en plan operación verano y de repente … Desde luego no se arrepiente nada: cremoso, ligero, dulce y ese rico y subtil sabor a queso ligeramente salado. Muy bien para un lunes.

Pero después nos topamos con otra tartaza que nos parecía incluso mejor (quizás fue la ausencia de remordimientos): la de Triciclo (Calle de Santa Maria 28, Madrid). Quizás no tan dulce y con una textura algo mas granular, pero de sabores lácticos riquísimos, de nata a queso duro. Tarta de quesos para queseros sin ninguna duda.

Pero probablemente el mejor llego al final, ya en la playa (por fin) en el fabuloso restaurante parrilla Cataría en el Iberostar de Sancti Petri. Tarta de quesos a lo animal: con una combinación de texturas y sabores entre leche quemada, nata montada y queso intenso. Un espectáculo en toda regla.

¡Que vivan las tartas de queso!

Perail

Fue el ultimo queso de otra memorable tabla en Angelita Madrid hace dos semanas pero ha seguido en el recuerdo como si fuese ayer.

Una cosa rica en su punto: blanco con un toque de color, fundido y con un moho muy suave, aromas marcadas y riquísimas de leche de oveja y de la paja donde duerman los mismos animalitos, y luego una textura y sabor en boca exquisita desde todos los angulos. Cremoso, suave y de poca acidez pero con buena salinidad con sabores marcados.

Es el “otro” queso de las ovejas (las Lacaune) y la zona (Larzarc y Valle de Herault) famosas para el Roquefort (y algún parecido tiene en textura y sabores) pero para nosotros es todo un descubrimiento.

El helado de idiazabal de Fernando Saenz

Por el momento, este bola, que tomamos de postre (con unos cuantas mas) en el Escaparate del Mercado Vallehermoso, es el mejor helado de queso que hemos probado.

En realidad no se espera menos. Viene con la marca de Fernando Saenz, el maestro heladero de Logroño conocido como el Chef del Frio. Ademas, es de Idiazabal, con su marcado sabor a queso dulce ahumado que funciona tan bien en los dulces.

Pero aun así, su exquisitez sorprende. Sabroso, dulce, cremoso y mantecoso y todo en su perfecto medida. Realmente sensacional.

¡Viva el helado! ¡Viva el queso! ¡Viva el Chef del Frío!