La Fromagerie – Marylebone

Una visita relámpago a Londres esta semana y un hueco entre dos reuniones y el buen tiempo invitaban a echar un paseíto por Marylebone High Street para visitar uno de los templos de queso de la gran ciudad – La Fromagerie (Moxon Street).

Y merecia mucho la pena. No es pequeña pero tiene ese caracter laberíntico de una buena librería pero con todas las estanterías repletas de cosas buenas. Quesos –  todos los que puedas nombrar y mas – pero ademas panes recién horneados, vino , setas y hasta verduras. El olor es increíblemente apetitoso y los ojos casi no dan credito, y eso antes de darte cuenta que puedes sentarte para comer todo lo anterior en la cafeteria que tienen detrás!

Una pequeña esquina de paraíso en la tierra y una visita obligada para cualquier amante del queso que pasa por la City.

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Reblochon de Savoie

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Este Reblochon de Savoie es una maravilla. No ha visto la nevera desde que lo compramos el sábado y, como veis, el resultado es un queso que se derrite y se desborda.

Lo que no se aprecia de la foto es el punzante aroma de “establo” de vacas nerviosas – un olor muy bovino y muy de campo, desde luego – aunque luego los sabores en boca son mas suaves. Ese olor a casa de vaca punzante queda en un sabor afrutado y hay un rico postgusto de nuez o almendra.

Se trata de un queso de pasta blanda de 100% leche de vaca de tres razas de la Haute Savoie, allá en la zona alpina entre Francia y Suiza, famoso por ser un ingrediente en uno de los platos más típicos de la zona: la tartiflette (patatas, reblochon, beicon, cebolla y madre mia …).

Pero quizás lo que mas nos gusta es el origen de su nombre. Parece que para los ganaderos de la zona el “blochon” es el acto de ordeñar la vaca, y según la leyenda el “reblochon” era un segundo ordeño – con nocturnidad y alevosía – practicada por los ganaderos a los efectos de evadir impuestos (ya que estos se calculaban sobre la producción “oficial” del primer ordeño). Por otra parte (y ademas de ser libre de impuestos) la leche de este segundo ordeño se supone mas cremoso y rico en general.

No hay duda, un queso  de nos jours!

Dziugas viejo

El queso mas famoso de Lituania y merecidamente famoso. Lo compramos en Bon Fromage en homenaje a una amiga lituana pero acabo siendo un auto homenaje en toda regla.

De leche pasteurizado de vaca y con 18 meses de maduración tiene toda la textura y potencia de un buen parmesano pero un toque mas dulce y sabores a nuez y hasta especias. Inesperadamente delicioso y un queso para sorprender amigos de cualquier sitio!

Buena Fondue en Madrid es posible

Hace poco descubrimos por casualidad el restaurante Propaganda 12 en pleno centro de Madrid, donde probamos una Fondue que nada tiene que envidiarle a las de nacionalidad suiza.

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Esta deliciosa Fondue estaba preparada con una mezcla de unos exquisitos quesos italianos – occhiato, taleggio y blue delle langhe – servida con pan artesanal, una variedad de patatas (violetas, baby y ratte) y hoyuco amarillo. ¡Simplemente espectacular!

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Para acompañarla, pedimos una tabla de embutidos italianos variados que incluía mortadela de Bologna trufada (un manjar!), jamón de Parma, speck del Trentino y prosciutto cotto. Sin duda, estos fiambres combinaban a la perfección con la equilibrada intensidad de los quesos y su cremosidad.

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Para terminar, pedimos la carta de postres donde podéis encontrar el clásico (o no tan clásico) tiramisú, con virutas de chocolate con leche y frutos rojos en el que predominaba el sabor del queso mascarpone.

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Y, por supuesto, no pudimos evitar pedir su tarta de queso, especialmente cremosa pero ligera, en formato de tarro de cristal, cubierta por un coulis de frutos rojos y trocitos de galleta. La guinda para acabar una comida de 10.

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P.D.: Si quereis probar la Fondue de Propaganda, no os olvideis de reservar con antelación, dado que solo está disponible bajo petición previa. ¡Nosotros repetiremos seguro!

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¡Raclette!

Un fin de semana en Bruselas en casa de amigos – y sabes que son amigos de verdad cuando te preguntan si apetece un raclette. ¡Desde luego que si!

Hay que decir que paseando por Bruselas se nos habían puesto los dientes largos: nos han tentado con quesos de todo tipo y la resistencia ha sido dura. ¡Hasta en las carnicerías hay quesos!

Así que sacamos la maquina, cortamos el queso y a disfrutar. Raclette y raclette trufado – quesos de pura leche de vaca de pastos alpinos con sabores de hierba fresca y, en el trufado, con ese toque de sotobosque tan especial.

Y si el queso esta rico de por si, no veas lo bueno que esta fundido, liquido, burbujeante y tostado. ¡Fantástico!

Gruyere viejo (en Madrid)

Como seguramente habéis observado, en recientes semanas parte del equipo “Comounqueso” se fue de viaje a Suiza para comer fondues, raclettes, quesos y chocolates (todo en plural) y en general pasarlo en grande. Pero no os preocupéis, mientras tanto un servidor se quedo en Madrid para apoyar a los negocios locales.

Y así fue, con la compra de una divertida tabla de quesos en Bon Fromage, pero algo en el subconsciente me traicionó y uno de ellos fue este gran queso Suizo.

Y es un gran queso, sin ninguna duda. El queso Gruyere es de larga tradicion (desde 1115 por favor) y comparte familia con los otros grandes quesos de vacas alpinos de Beaufort, Jura, y el gran Comte. Es de leche 100% de vaca, de pasta prensada y cocida y tiene una edad minima de 80 dias pero, en este caso, de mucho mas – hasta cuatro años.

Pero sobre todo es grande por sus aromas, sus sabores y textura, con recuerdos a nueces y otros frutos secos, salino y sabroso y una textura firme pero suave.

Un autentico quesazo (y mejor que en casa no se esta en ningún sitio!)

Recordando Suiza

Tanto disfrutamos de Suiza y sus quesos que, para llevar mejor la vuelta, nos trajimos una tablita para disfrutar en familia.

Hemos empezado con un queso de vaca de Chäs-Fritz, seco y algo terroso. Recuerda a los appenzaller, pero más perfumado. Nos ha conquistado desde el primer momento.

Hemos seguido con el Rosalikäse, otro queso de vaca pero esta vez con romero en la corteza. La textura del queso es más mantequillosa y su sabor ligeramente mohoso. Llama la atención el contraste entre el suave perfume del romero y la cremosidad del queso.

Hemos acabado con un Ziegenperle literalmente “perla de cabra”. El nombre está muy bien elegido porque tiene un color blanco intenso y es un queso 100% de leche de cabra. Nos ha encantado su sabor intenso, incluso picante en boca, pero muy equilibrado, ácido y a la vez muy aromático.

¡Una buena forma de compartir con la familia un poco de nuestra experiencia en suiza!